jueves, 12 de noviembre de 2009

La huelga continuaba

No tenía para cuando,
llevaban tres meses en aquella huelga.

Don Sabino estaba a punto de jubilarse
cuando estalló la huelga.

Ya no pudo arreglar los papeles
de sus cuotas con el sindicato.

Se murió antes de que acabara la huelga,
su esposa tuvo que pedir dinero prestado.

El entierro fue muy rápido,
cremaron el cuerpo sin velarlo.

Como pudo, la viuda pagó la terapia del hijo
que rompía parabrisas con una barreta.

(De Mi más preciada gliptoteca, 2009)

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